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¿Cómo está la población LGBTIQANB a consecuencia de la pandemia por COVID 19?

Ana Claudia Neria Ortega

Lic en Psicología UNAM

23 julio 2020

 

A raíz de la crisis derivada de la pandemia del COVID-19, nuestra organización Musas de Metal Grupo de Mujeres Gay, A.C. consideró necesario evaluar la situación de la población LGBTTTIQ en México, en particular en la ciudad de México que es nuestra principal área de influencia Esto con el fin de determinar como el aislamiento social obligatorio y el recorte en las actividades económicas, sociales y familiares tuvo un impacto en su situación específica; así como determinar las condiciones de salud y acceso a los servicios de salud.


Desde el principio de la crisis, múltiples organismos internacionales expresaron su preocupación y alertaron sobre mantener alerta acerca de las particularidades que la población LGBTTTIQ podría experimentar en distintos niveles y áreas de sus vidas. Las Naciones Unidas a través de su red oficial UNGLOBE lanzó un webinar de acceso libre, en el que invitó a varias organizaciones en el mundo a dialogar sobre como sus organizaciones y la población LGBTTTIQ estaban siendo afectadas por el COVID-19. De igual forma hicieron este llamado las reconocidas organizaciones Human Rights Watch , ILGA LAC e ILGA WORLD.


En este sentido consideramos pertinente y urgente, crear y distribuir una encuesta situada en México; buscando utilizarla como un instrumento eficaz para detectar las necesidades de la población. Dicho instrumentó consistió en 30 reactivos que pretendían recabar información puntual acerca de las condiciones de vivienda, economía, salud física y emocional de las personas que se consideran parte de esta comunidad.


La encuesta se distribuyó por nuestras redes sociales, principalmente: Facebook, Instagram y grupos de WhatsApp. Recibimos respuesta de 310 personas del 7 al 22 de abril de 2020.


A continuación presentamos los hallazgos encontrados:


El grupo etario mayoritario en nuestra encuesta se encontró entre 21 y 40 años, un 65%, siguiendo un 20% entre 41 y 50, y un 10% en personas mayores a 50 años. Siendo de este grupo una mayoría identificada como mujeres, pero no exclusiva.


Nos interesó conocer las condiciones de vivienda de lxs respondientes, por lo que indagamos sobre el tipo de vivienda en el que viven, con cuantas personas comparten vivienda y su situación de exclusión/discriminación dentro de ese entorno.


Encontramos que dos terceras partes de las personas encuestadxs vive en viviendas rentadas, de familiares o prestadas (un 63%) y tan solo una tercera parte cuenta con vivienda propia.

También es interesante reconocer que el 16% de las personas manifestaron vivir solas, mientras que la gran mayoría compartía vivienda con 1 a 3 personas más, siendo un 55% quien se encontraba en esta situación. Una quinta parte de les encuestadxs comparte vivienda con más de 4 personas; siendo en su mayoría familiares o parejas.


En el aspecto económico destaca que casi la mitad no cuenta con un trabajo remunerado o formal, y que en esta época de crisis han tenido que recurrir a otras formas para sostenerse. Entre ellas las más comunes son: ahorros ( 26%), apoyo de familiares (17%), apoyo de pareja (6%) y trabajos eventuales (11%), entre otros.



En cuanto a los dependientes, el 36.5% manifestó tener personas que dependían monetariamente de ellas y el 25% del total tiene al menos un adulto mayor a su cargo. Esto puede implicar que si más de una tercera parte de las personas tiene dependientes y más de la mitad no tiene trabajo remunerado, hay un porcentaje relevante de personas que tienen personas a su cargo pero no cuentan con ingresos


Es importante por los riesgos de exclusión y discriminación a los que están expuestas las personas que se identifican como LGBTIQANB en sus propios hogares, reconocer como es su situación actual. Algo muy importante es destacar que el 24% del total encuestado, no se siente comodx de mostrar su identidad/orientación/expresión de género en su espacio vital, lo cual promueve un deterioro en su salud emocional, y en su bienestar personal. Encontramos que unas 43 personas actualmente experimentan violencia en su hogar siendo la violencia de tipo psicológica la más frecuente (85%); con menor frecuencia pero graves repercusiones mencionaron sufrir violencia económica un 17% , física un 11% y sexual un 8%. Destacando que en muchxs de elles la violencia se vive en más de una modalidad.


En cuanto a la salud, encontramos que el 30% de las personas encuestadas contestaron afirmativamente a la pregunta de padecimientos preexistentes comúnmente relacionados al COVID-19; sin embargo es mayor el porcentaje que (42%) toma medicamentos frecuentemente para otro tipos de trastornos que involucran su salud mental, tales como ansiedad o depresión.


También hubo un porcentaje del 6% que respondió que tenía alguna discapacidad incluyendo aquellas que limitan fuertemente su desenvolvimiento social, tales como ceguera, sordera y discapacidad motriz grave.


Si bien tan solo el 25% de las personas manifestó contar con apoyo psicoemocional en estos momentos, a la pregunta de si les gustaría recibir apoyo de esta naturaleza, respondieron afirmativamente casi un 70% de las encuestadas, encontrando con esto que la necesidad de un acompañamiento psicoemocional especializado para esta población, ya que es vital y necesario para ayudarles a sobrepasar esta crisis y encontrar maneras de incorporación al acceso a los servicios básicos de salud y atención.


Como conclusiones y llamado a la acción encontramos muy importante compartir que más de la mitad manifestó estar experimentando fuertes niveles de angustia, frustración, tristeza, desesperación y miedo ante la situación actual. Es comprensible considerando que una cuarta parte de entrada, se siente incapaz de mostrarse plenamente en su identidad de género u orientación sexual; lo cual la forzó a estar en una situación de tensión constante, además de las preocupaciones por la solvencia económica, temas de salud y personas a su cargo. Esto reitera la problemática de que sean las mujeres principalmente las personas a quienes se les ha derivado el cuidado de adultos mayores, hijos y enfermos. En este momento es el grupo que está recibiendo una mayor carga de trabajo y estrés, con las dobles jornadas y con la dificultad adicional de la falta de atención especializada y con perspectiva de género del sistema de salud pública.





En este sentido se suma al tema de salud, el que las personas estén agotando sus recursos económicos y el cuidado de su salud está siendo mermado, ya que como resultado de esta encuesta el 46 personas, es decir el 15% del total de personas encuestadas manifestaron no tener suficientes medicamentos para atender sus condiciones de salud, y de este porcentaje al menos 13 personas trans tendrán que interrumpir además, sus tratamientos de reemplazo hormonal, lo cual afecta no solo su salud, sino también su vulnerabilidad física, debido a la complejidad de estos procesos. Estas cifras comenzarán a elevarse conforme avance la cuarentena, considerando que la gran mayoría de las personas sin empleo están viviendo de ahorros u apoyos familiares, que también están disminuyendo conforme la situación avanza.


De acuerdo con el documento emitido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas el 19 de Abril del presente año, acerca de los derechos humanos de las personas LGBTIQANB las personas de la población LGBTI son particularmente ante la pandemia del COVID-19 por múltiples motivos, entre ellos:

a) Muchas personas de la comunidad viven con sistemas inmunológicos comprometidos incluyendo aquellos viviendo con VIH, y también un porcentaje relevante se sabe que vive en situación de calle y de precariedad.

b) Las personas LGBTIQANB todavía son discriminizadas y estigmatizadas cuando se acercan al sistema de salud, e incluso se les niega el acceso al mismo o a un tratamiento digno por razón de su orientación sexual e identidad de género.

c) Se ha quitado la prioridad de los otros tratamientos de salud a los que regularmente acceden como terapia de reemplazo hormonal y tratamiento para el VIH.

d) Ataques, estigmatización y discurso de odio hacia la población es común ante estas situaciones, como se ha visto en el pasado, que se les ha culpado de catástrofes naturales y epidemias

e) Violencia doméstica elevada, ya que muchxs en el confinamiento viven en situaciones de hostilidad en su propia vivienda.

f) Políticas injustas en el trabajo, no les reconoce a sus parejas, sus situaciones de salud, y por lo tanto no pueden protegerse en casa por falta de recursos.


En el mismo documento el Alto Comisionado de las Naciones Unidas hace varias recomendaciones a los Estados, mismas que nosotrxs reiteramos y solicitamos su atención con urgencia:


1) Realizar esfuerzos especí