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Safo: entre poemas, música y el género fluido

Judith Flores

Mujer lesbiana, periodista y activista LGBTTTI

Safo nacida en la isla de Lesbos, cuyos escritos han sobrevivido a más de 26 siglos de historia, fue una mujer que en sus siete décadas de existencia cantó, bailó y tocó música en honor al amor apasionado, pero también al dolor provocado por su final. La Poeta, como también se le conoció, es el símbolo del lesbianismo en el mundo actual, aunque en realidad en sus versos sáficos no importa el género, sino el amor intenso a hombres y mujeres sin distinción.


En nuestros días habrá quien diría que la poeta fue bisexual, homosexual o pansexual e incluso que en sus escritos ya se encontraban esbozos sobre lo transgénero. Lo cierto es que en Grecia de los siglos VI y VII a.c. el deseo homoerótico no era sinónimo de una orientación sexual particular, es decir, ella seguramente no se identificaba como mujer homosexual porque los sentimientos y las relaciones con personas del mismo sexo eran normales, independientemente de si se casaban o no con personas del sexo opuesto. Para las y los griegos de aquellos tiempos ese no era tema de conversación. Simplemente se fluía. ¡Vaya vueltas de la vida! Porque fue hasta casi 3 mil años después, en 2014, que se le dio nombre a esa expresión del ser humano: género fluido. ¡Qué tiempos antiguos tan modernos!



Claro está, antes de 2014 hubo teóricas, teóricos, artistas y médicos que propugnaron por que las y l@s homosexuales perseguid@s ni rechazado@s. Caso específico es Magnus Hirschfeld, médico alemán, quien en 1896 publicó Safo y Sócrates sobre el amor homosexual y un año después fundó el Comité Científico Humanitario (Scientific Humanitarian Committee) enfocado a hacer investigaciones científicas que permitieran entender mejor la homosexualidad y así eliminar el rechazo social hacia los gays de esos tiempos. De hecho él fue perseguido y violentado por los nazis y tuvo que huir de su país, por su lucha contra el Párrafo 175 con el que el Reich justificaba la persecución y ejecución de las y los gays.


Magnus Hirschfeld



Pero continuemos con Safo. La escritora fundó la Casa de las servidoras de las musas en la isla de Lesbos donde encontró toda la inspiración para sus más de 10 mil escritos cuya calidad y novedad creativa la posicionaron al nivel de los filósofos Aristóteles y Platón. Se acuñaron monedas, se erigieron estatuas y hasta le hicieron un retrato en cerámica, distinción hecha a muy pocas mujeres. Y es que con sus versos sáficos tan llenos de descripciones amorosas y sensibles en adoración a Afrodita, diosa de amor universal, reinventó el lenguaje amoroso y mostró firmemente la visión de las mujeres acerca del mundo, en contraste con el estilo épico, heroico y militar de la literatura masculina del momento.


ODA A AFRODITA


¡Tú que te sientas en trono resplandeciente,

inmortal Afrodita!

¡Hija de Zeus, sabia en las artes de amor, te suplico,

augusta diosa, no consientas que, en el dolor,

perezca mi alma!

Desciende a mis plegarias, como viniste otra vez,

dejando el palacio paterno, en tu carro de áureos atalajes.

Tus lindos gorriones te bajaron desde el cielo,

a través de los aires agitados por el precipitado batir de sus alas.

Una vez junto a mí, ¡oh diosa!, sonrientes tus labios inmortales,

preguntaste por qué te llamaba, qué pena tenía,

qué nuevo deseo agitaba mi pecho,

y a quién pretendía sujetar con los lazos de mi amor.

Safo, me dijiste, ¿quién se atreve a injuriarte?

Si te rehúye, pronto te ha de buscar;

si rehúsa tus obsequios, pronto te los ofrecerá él mismo.

Si ahora no te ama, te amará hasta cuando no lo desees.

¡Ven a mí ahora también, líbrame de mis crueles tormentos!

¡Cumple los deseos de mi corazón, no me rehúses tu

ayuda todopoderosa!

Lamento:

Dulce madre mía, no puedo trabajar,

el huso se me cae de entre los dedos

Afrodita ha llenado mi corazón

de amor a un bello adolescente

y yo sucumbo a ese amor.


Su mamá Kleis, era ama de casa, y su papá Skamandar, comerciante de vinos. El murió en un enfrentamiento durante la guerra entre Atenas y Lesbos, localidades que se peleaban el dominio de una colonia muy importante en el mercado griego. Safo tomó las riendas del negocio familiar y se dice que lo hizo muy bien. Pero tuvo la mala idea de integrarse a un grupo que intentó asesinar al gobernador de su provincia: Pitaco. La operación fracasó y a cambio del perdón del regente, la autora tuvo que irse a Siracusa.


El exilio duró seis años, tiempo en el que se casó con un mercader llamado Kerkilos y con quien procreó una hija única a quien llamaron Kleis, como su abuela. Se dice que a los pocos meses La Poeta quedó viuda. También más adelante Pitaco perdonó a las y los complotistas y Safo pudo regresar a su lugar de nacimiento donde estableció La Casa de las Musas, escuela donde enseñó a chicas jóvenes aristócratas canto, música, literatura y danza. Y de esa circunstancia es que nace el mito acerca del ambiente lésbico orgiástico entre la maestra y sus discípulas.


Por otro lado, la Décima Musa, como la nombró Platón, también se enfrentó al desprecio y la censura. En 1073, el Papa Gregorio VII ordenó quemar todos los poemas sáficos, al considerarlos inmorales y pecaminosos. Pero no lograron destruirlos totalmente porque de los 10 mil que dicen que llegó a escribir, musicalizar y poner una coreografía, quedaron 600. (Ya desde entonces los pontífices daban cuenta de su machismo y oscurantismo). Mientras tanto, en Atenas prácticamente fue ignorada y muy atacada. De hecho se referían a ella como una meretriz. En aquella ciudad las mujeres no eran consideradas pares de los hombres, sino sus servidoras y criar hijos era su única misión en la vida.


Cabe mencionar Bilitis, una supuesta alumna de Safo que habría escrito Las Canciones de Bilitis, una colección de poemas eróticos traducidos y publicados por el escritor francés Pierre Louys en 1894. Pero en