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Consejos y Sabiduría No Binaria para personas binarias.

r: Ale Struck


Activista LGBTTTI y por los derechos a la educación para jóvenes. Colaboradorx de Musas de Metal desde hace 8 años. Drx. Filósofía por la UNAM. Persona no binaria, Pansexual, Poliamorosa, BDSM, Nudista y Vegetariana. Docente a nivel superior y medio superior desde hace 2 décadas.



Muxes

El sexo es una cuestión biológica mientras el género es una cuestión sociocultural, esto se hace patente, cuando nos trasladamos a otras culturas que tienen más de 2 géneros, 3,4,5,6 o inclusive hasta siete, por ejemplo lxs Muxes son un tercer género de la cultura Zapoteca, no son mujeres, tampoco hombres, sino una tercer alternativa, la forma de asignarse el género varia de cultura a cultura, en occidente se asigna según la apariencia externa de los órganos sexuales pélvicos externos (OSPES), si se tiene pene se le asigna, sin preguntarle, el género masculino y se le llama hombre, mientras si tiene vulva, también sin preguntarle, se le asigna el género femenino y se le llama mujer, pero todo se complica porque en los seres humanos aproximadamente una persona de 2000 es intersexual, y hay más de 300 estados intersexuales, en varios de estos se manifiestan OSPES ambiguos, es decir no queda claro si lo que está ahí es una vulva o un pene, menos si se les debe asignar el género mujer u hombre, el tema es muy interesante y hay múltiples libros al respecto, no suficientes pero los hay, pero la intersexualidad no es el tema que abordaremos en este escrito. Todavía se complica más, cuando nos enteramos que existen organismos vivos con 3, 4, 5 ,6 y hasta 500 sexos, es decir el número de individuos necesarios para producir un nuevo ser, no es que en los organismos de 500, se necesite una múltiple orgía para la reproducción, sino que algunas combinaciones generan un nuevo ser y otras no, así, tal vez las combinaciones 176-142-9-30, 279-342-3-2, 35-62-5-92-421 producen nuevos seres pero otras combinaciones no; también existen seres vivos que cambian de sexo para equilibrar la población, y asegurar que exista un número similar de hembras o de machos, como algunas ostras y peces. La naturaleza es mucho más diversa de los que pensamos; también las sociedades pueden tener complejas formas y procesos en los que se asigna el género.


Sin embargo la racionalización occidental y sus lenguas ha reducido la realidad en varios de sus aspectos a cuestiones binarias, noche-día, luna-sol, negro-blanco, malo-bueno, mujer-hombre, además nos hemos regido por estereotipos, aunque cuando nos salimos de lo establecido, terminamos por reproducir aquello que criticamos, entonces si la heterónorma, que está conformada por el conjunto de normas que reducen las relaciones humanas a vínculos machistas entre mujeres y hombres, que establecen de forma rígida los roles de género, se puede transferir a las relaciones diversas y conformar así una homonorma, lesbonorma, binorma, transnorma y formar estereotipos de lo que debía ser cada orientación desde normas binarias; estos esquemas se vuelven prisiones mentales, que determinan inclusive la forma aceptable de ser hombre gay, mujer lesbiana, persona bi, chica o chico trans. Recuerdo un ejercicio que aprendí por Pol Martínez en los talleres de Musas, consistía en poner en una columna todas las características que consideramos propias de las mujeres, en otra las características que consideramos de los hombres, y luego preguntarnos si las cada una de esas características también la podemos encontrar en otro género, eso nos hace replantear ¿Qué es ser mujer y que es ser hombre? Por qué en el ejercicio se encuentran que ambos géneros pueden tener las características que creemos que sólo encontramos en el otro, así hay mujeres dedicadas al trabajo de oficina, inclusive jefas de una empresa y hombres dedicados al trabajo doméstico y la crianza de los hijos, mujeres rudas, hombres sensibles, mujeres fuertes, hombres débiles, mujeres con pene, hombres con vulva, en la continua aplicación de este ejercicio siempre irrumpen múltiples formas de ser mujer y de ser hombre, que rompen con los estereotipos. Nathan un hombre trans en un taller, preguntaba a las demás personas que participábamos de la dinámica ¿Cómo su rol de género les fastidia? Es una pregunta que a la hora de irrumpir en la mente y recorrer nuestras experiencias de vida muestra lo rígido de nuestros moldes de género.



Por otro lado, algunas de mis experiencias al escuchar testimonios de personas en crisis porque su vida, sus deseos o gustos no se ajustaban a un estereotipo con el cual se habían casado, me mostraron que casarse con etiquetas de una forma rígida pueden llegar a convertirse en un tremendo peso existencial; así he escuchado a personas, mujeres y hombres, que se asumían heterosexuales pero que les traumatizaba el recuerdo de una experiencia homosexual que habían disfrutado, o al revés personas que se asumían lesbianas o hombres gay pero que tenían una experiencia hetero que habían disfrutado ¿Qué les angustiaba y les hacía sufrir? La ruptura de un “Deber ser”, de un estereotipo de heterosexulidad pura o de lesbiana Golden o Hombre Gay Golden, es decir, sin experiencia alguna con una persona del otro género, pero eso sucede cuando las características se asumen de forma rígida, por ello es importante ser consciente de que la única persona que puede determinar qué es, a partir de lo que vive, siente y piensa es la persona misma, pero más allá de las etiquetas que permiten el encuentro con personas afines, asumir una bandera y defender causas, las personas desbordamos todas las etiquetas.



Es posible que a una mujer que aparentemente sólo le gustan los hombres, en su vida sólo se encuentre con otra mujer que le guste, o que una lesbiana se encuentre en su vida sólo con un hombre que le guste. Es triste ver que algunos grupos generan metros, (parámetros de medición para establecer quien merece ser llamada feminista, lesbiana, gay, bi, persona trans), que terminan por caer en la misma rigidez que critican: excluir del feminismo a mujeres que piensan diferente, del lesbianismo a mujeres bisexuales que también se pueden llegar a identificar como lesbianas, a mujeres trans, por lo que entonces terminan por ser excluyentes, o usar un discurso misógino al excluir a la diversidad de otras formas de ser mujer y sólo permitir una, pero esto sucede en casi todas las militancias, o grupos de activismo, hay que ajustarse a un estereotipo tal vez tan rígido como aquel que critican. De todo esto he aprendido que las personas no deben ajustarse a las etiquetas, las etiquetas deben ajustarse las personas; que una misma persona puede asumirse de múltiples formas y que estas no necesariamente son incompatibles entre sí.

Las prácticas sexuales también son diferentes a las identidades pero las confundimos, el que una persona heterosexual tenga una experiencia homosexual satisfactoria, no lo hace ni lesbiana ni hombre homosexual, como tampoco una mujer lesbiana deja de ser lesbiana o un hombre gay deja de ser gay por una experiencia sexual heterosexual satisfactoria, si después de la experiencia, la persona heterosexual sigue identificándose como heterosexual seguirá siendo heterosexual; de forma similar, si la mujer lesbiana y el hombre gay, después de su experiencia heterosexual satisfactoria, siguen identificándose como lesbiana y hombre gay seguirán siendo lesbiana y hombre gay.


No existen recetas de cocina, las etiquetas no deben ser normas morales, sino banderas para defender causas, derechos humanos, y generar grupos de encuentro con personas afines que comparten causas comunes; no imposiciones que nos constriñen, pero el “no biarismo” también muestra algo más, entre dos extremos siempre hay un infinito, entre hembra y macho, en los seres humanos la endocrinología ha descubierto más de 300 estados intersexuales, entre heterosexual y lesbiana/hombre gay hay un infinito de posibilidades como heteroflexible, bisexual con tendencias heterosexuales, bisexual con las mismas tendencias heterosexuales y bisexuales, bisexual con tendencias homo/lésbicas, gay/lesbiana flexible, entre la expresión masculina y la femenina encontramos un infinito de posibilidades andróginas, que entre mujer y hombre encontramos un infinito de identidades no binarias pero también encontramos posibilidades fuera de la línea entre dos extremos, como personas “asexuales” que no sienten atracción sexual, “agénero” que no asumen ningún género, pansexuales, personas a las que no les importa el género, demisexuales personas que sienten atracción sólo a partir de que existen profundos vínculos afectivos o posibilidades que inclusive aún no se han nombrado. Pero inclusive puede complejizarse aún más cuando vemos como Sam Killermann en su “Genderbread person”, muestra que existe la atracción afectiva (de quién te enamoras) y la atracción física (por quién sientes un deseo sexual); ambas pueden ser iguales o diferentes, de tal forma que se puede tener una atracción bisexual en lo afectivo y lésbica en el aspecto físico.


Es difícil percibir o asumir los medios, cuando desde que somos personas pequeñas hemos sido formadas de forma maniquea, sólo para ver los extremos, lo cual nos quita la posibilidad de matizar; la realidad no es blanco-negro, es más como el símbolo del yin-yang, en lo blanco casi siempre hay un toque de negro y en lo negro un toque de blanco, los estados puros sólo existen en las idealizaciones de nuestras mentes, por lo general cuando se crítica un extremo rígido, en un castillo blanco de pureza cristalina y se afirma que todo está mal, se cae en otro extremo igual de rígido, un negativo fotográfico, un castillo negro. En oposición, el pensamiento crítico, jamás puede ser binario, porque requiere de la labor de pensar a contra pelo, lo cual implica, dudar de la propia postura, encontrarle defectos o puntos débiles y encontrar aspectos positivos, puntos fuertes, en las posturas opuestas a la nuestra; matizar conlleva no asumir ninguna teoría o etiqueta de forma rígida como cuando una persona fanática asume un dogma. Otro problema es que la mente no se impulsa por sí misma, se impulsa como mostró ya hace tiempo el filósofo Nietzsche, en su obra " Sobre verdad y mentira en sentido extramoral", por nuestras pasiones, e intereses, por lo que va corriendo detrás de estos como un aparato de justificación, inclusive de sus barbaridades; por ello la madurez del pensamiento requiere hacer altos, respirar, y reevaluar, una y otra vez; lo cual manifiesta que la realidad es más compleja de lo que se manifiesta a primera vista, sin el pensamiento crítico no puede haber diálogo, ni encuentro entre personas diferentes. Si cada una asume su perspectiva de que su versión de la realidad es la única posible entonces estamos destinados a conflictos sin solución, a la constante confrontación y a la guerra.



Asumir el no binarismo en nuestras vidas, a pesar de asumirnos dentro de un binarismo, es trascender los estereotipos y ver que hay múltiples formas de ser mujer, hombre, heterosexual, lesbiana, gay, bisexual, que la diversidad también es diversa y no la podemos encasillar a estereotipos, ni moldes rígidos, que algunas personas pueden mantenerse en cierta identidad u orientación y otras cambiar por un momento de sus vidas o fluir constantemente a lo largo de sus vidas; nos va ayudar a asumir las etiquetas como banderas de encuentro y de lucha, como espacios de libertad y no como prisiones, jaulas normativas o pesadas cargas existenciales, a mantener a tener una perspectiva menos dogmática, menos rígida, más flexible, empática, comprensiva y abierta de las diferencias, a reconciliarnos con nosotras mismas, a aceptar nuestros cambios con naturalidad a no forzarnos a ser lo que no somos, al ampliar la diversidad de nuestras miradas y la posibilidad de ser sensible y convivir de forma más sana con una variedad más amplia y diversa de personas.



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