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Invisible pero perseverante y resiliente, el movimiento LGBT de Guayaquil, Ecuador : Lía Burbano





Judith Flores

Mujer lesbiana, periodista y activista LGBTTTI

 


Por décadas el movimiento LGBT en Ecuador ha sufrido discriminación y persecución por el acendrado conservadurismo de la sociedad ecuatoriana. Las lesbianas y los hombres trans son los más golpeados, aún más en tiempos de pandemia y sumado a la fuerte mortandad que impacto a la zona por la pandemia mundial. Pero organizaciones como Fundación Mujer y Mujer, dirigida por Lía Burbano, en Guayaquil, han resistido los embates y no solo han protestado por todas y cada una de las injusticias, sino que han establecido alianzas con organizaciones nacionales e internacionales para acabar con la discriminación, exclusión, violencia y pobreza y día a día son el apoyo para los cientos de personas LGBT visibles y no visibles, ecuatorianas y de Latinoamérica y el Caribe que tienen derechos y merecen una vida digna. En entrevista con quien esto escribe vía Zoom, Burbano, lesbiana ecuatoriana con más de 15 años de activismo nos compartió sus experiencias.


JF: ¿Cuál es la situación actual de la comunidad LGBT en Ecuador?

Lía Burbano (LB): Ecuador es percibido como un país pro-derechos de la comunidad Lésbica, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT), protector de la diversidad. Después de Sudáfrica pasamos a ser el segundo país en el mundo en reconocer en la Constitución nuestros derechos, con reconocimiento expreso de la orientación sexual e identidad de género de las personas. Es decir, el Estado está obligado a proteger los derechos de todos los grupos de atención prioritaria o de la población LGBT, grupos estructural e históricamente discriminados.


A partir de la Constitución de 1998, año de la despenalización de la homosexualidad aquí en Ecuador se ha fortalecido el activismo LGBT aunque ha tenido sus altas y sus bajas. Después llega la Constitución de 2008, misma que nos rige hasta la fecha, con la aprobación de casi el 70% de la población. Para lograrlo primero hubo un referéndum por el que trabajamos duramente por 2 años y medio aproximadamente. Las organizaciones privadas LGBT tuvieron un papel muy importante de articulación con los movimientos feminista e indígena del país. Fue una pelea muy fuerte contra los conservadores.


En 2009 se aprueba el nuevo código orgánico integral penal donde se tipifica el delito de odio por orientación sexual e identidad de género. En aplicación de dicho código se sentó un precedente cuando se sanciona a un candidato a presidente quien se refiere a una compañera trans como un hombre vestido de mujer. Ese caso es llevado al tribunal contencioso electoral y este candidato es sancionado, pierde derecho a su ciudadanía, es imputado simbólicamente por un valor ridículo, pero dentro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos este caso es premiado como emblemático.



Durante el gobierno de Rafael Correa, en 2017, conocido también como el año de la Revolución Ciudadana, se genera un espacio de diálogo y apertura y se crea una mesa interinstitucional cuya función seria generar la política pública LGBT, pero no se firma porque se termina el gobierno de Correa y no hay más apoyo para avanzar la iniciativa. Lenin Moreno, ha sido un presidente totalmente conservador, que le ha dado la espalda a las poblaciones LGBT. Nos ha invisibilizado por completo y en el contexto de la pandemia ni siquiera nos tomaron en cuenta para los programas sociales de apoyo. Para este gobierno las poblaciones LGBT simple y llanamente no existen.


El panorama es paradójico porque por un lado tenemos un país que cuenta con un marco normativo de avanzada, una Constitución que garantiza la protección de los derechos de las poblaciones vulnerables incluyendo las comunidades LGBT, pero paralelamente al interior existe una total invisibilidad, desatención y abandono hacia la diversidad.


JF¿Cómo ha afectado la pandemia?


LB En países tan religiosos como los nuestros hay una tendencia a satanizar todo y señalar a l @s homosexuales como culpables de terremotos y hasta del covid. Hay un retroceso de los avances que habíamos logrado. Hace tiempo no veíamos violencias expresas contra nuestras poblaciones porque la gente sabe que hay un marco normativo. Pero en 2020 hemos tenido 9 asesinatos contra jóvenes gay y mujeres trans, algo que no se veía en casi 15 años. Dichos asesinatos han sido incluidos dentro del número que maneja el movimiento de mujeres feminista y las organizaciones de sociedad civil con relación a los feminicidios. No es oficial la terminología “transfeminicidio”, se utiliza solamente la terminología feminicidio, pero sí se hace una aclaración que son asesinatos de odio contra gays y personas trans.


JF¿Qué hay respecto a las mujeres lesbianas sobre discriminación o violencia?

LB Ahí ya entra de lleno nuestra organización. En términos generales algo que sucede todavía en el marco de sociedades machistas, misóginas y lesbofóbicas, es que cuando hablamos de personas LGBT casi toda la atención se concentra en atención a poblaciones de hombres gays y en algunos buenos casos, la atención a poblaciones transfemeninas. Pero los transmasculinos pasan inadvertidos, igual que las mujeres lesbianas o las personas bisexuales que ni siquiera se las nombra o de las poblaciones no binarias u otras identidades. Entonces ahí el rol de las organizaciones como la nuestra es básicamente visibilizar estas temáticas de violencia y discriminación.


Con ese objetivo, estamos participando en proyectos a nivel nacional para levantar información en dos sentidos: uno, sobre casos de discriminación, exclusión y violencia y dos, la relacionada a la atención de salud sexual y reproductiva. Aparte hemos estado compartiendo información con algunas agencias internacionales e instituciones públicas para poder ir consolidando esa información pero eso avanza lentamente.


JF¿Qué han encontrado a la fecha, con base en la información parcialmente recabada, dado que la pandemia sigue?