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Nancy Cárdenas, lesbiana, rebelde e imprescindible en la historia de la CDMX

Si hubo algo que Nancy Cárdenas Martínez hizo en sus 59 años de vida fue alzar su voz y luchar por las minorías, por las mujeres, por un México distinto. Con singular arrojo fue la primera lesbiana que se atrevió a salir del clóset estrellando la palabra en las pantallas televisivas de millones de mexicanos en horario estelar y en transmisión nacional. Y por eso y muchas cosas más, Monsiváis, su gran amigo, expresaría sobre la dramaturga, periodista, activista, poetisa, actriz, feminista, locutora radial, cineasta y traductora: “Es mucho lo que le significas a la sociedad mexicana”.

Parras Atenea, como la bautizó el intelectual, nació en Parras, Coahuila, en 1934, un lugar donde había más árboles que personas, como ella misma lo describió en más de una ocasión. A los 15 años, emigró a la capital del país para iniciar una revolución, si, así como lo hiciera su coterráneo Francisco I. Madero quien salió de su pueblo natal para acabar con la dictadura de Porfirio Díaz. Nancy cimbraría de todos los modos posibles el patriarcado y la heteronormatividad mexicana renuente a aceptar lo diferente.

Nancy estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Eran los inicios de los años 50 y coincidió en las aulas con Carlos Monsiváis, José Luis Ibáñez, Héctor Mendoza y Juan José Gurrola, con quienes iniciaría como actriz y asistente de dirección, al tiempo que se preparaba para escribir sus propias puestas en escena, las cuales años más tarde combinaría con su activismo político. En la UNAM obtuvo un doctorado en Letras.

En ese tiempo también participó en algunos de los ocho programas de teatro “Poesía en Voz Alta” presentados entre 1956 y 1963 en La Casa del Lago, en los que participaron Octavio Paz y Juan José Arreola, como directores literarios; Héctor Mendoza y José Luis Ibáñez, como directores de escena; Juan Soriano y Leonora Carrington, como diseñadores de escenografía y vestuario; Tara Parra, Carlos Fernández, Rosenda Monteros y Nancy Cárdenas, como intérpretes, entre otros.

Con “Poesía en Voz Alta”, se rompieron esquemas y abrieron camino a nuevas maneras de hacer teatro, claro con el rechazo de la comunidad teatral y los medios, pero los artistas involucrados se mantuvieron firmes en “… revalorar a la palabra y hacer del texto el centro del espectáculo…(con actrices y actores que poseían)…una gran capacidad de expresión corporal”, tal como lo describió la escritora Esther Seligson, en una entrevista en 1978 para la revista “La Cabra”, de la UNAM.

Lesbianas decididas

El cronista de la Ciudad de México (CDMX) en una carta abierta a Nancy, publicada en la revista Debate Feminista en enero de 1994, describió que a finales de los años 50, en algunas reuniones, Nancy llegó con un grupo de amigas quienes vivían su lesbiandad muy decididamente. Entre ellas Chavela Vargas, quien una vez que comenzaba a cantar tomaba la noche en sus manos.

“En el desafío a una sociedad incapaz no digamos de admitir sino de concebir la diferencia, el dandismo ( y en todas ustedes se imponía un dandismo inaugural) era obligación de estilo y vida…Con atuendos calificados “exclusivamente masculinos”, en la etapa anterior al unisex, tú y tus amigas recreaban su decisión de vivir como se les daba en gana, trascendiendo—no sin culpa, no sin lucidez—los límites de una cultura calificada por sus represiones, que juzgaba a las heterodoxias en la escala que va del “desfiguro” a la perversión”, describió Monsiváis.

Antes de sus 30 años, N.C. ya repartía volantes, hablaba en mítines y participaba en reuniones del Partido Comunista, en la célula “Federico Engels”, que se reunía en el departamento de Sergio Pitol, a donde asistían también José Revueltas y otros intelectuales de izquierda, al tiempo que ya comenzaba su activismo social. Por ejemplo en una protesta en el Zócalo capitalino contra el alza en el transporte. Había contingentes frente a Palacio Nacional y frente al Departamento Central (ahora oficinas del gobierno de la CDMX). En medio de la protesta la actriz recibió una pedrada que le rompió la nariz, pero ella no dejó ni la manifestación, ni el movimiento. También en esos años Cárdenas ya actuaba en algunas puestas escénicas y trabajaba en Radio Universidad, donde era locutora titular en el programa “El cine y la crítica”.


Estudios en el extranjero

En 1960, terminó de escribir “El cántaro seco”, su primera obra publicada, misma con la que obtuvo una beca para estudiar artes escénicas en la Universidad de Yale, en Estados Unidos. La misma de la que han egresado actores como Paul Newman, Meryl Streep, Jodie Foster, Edward Norton, expresidentes y premios nobel y Pulitzer, entre otros. Sin duda, como Yale está ubicada a hora y media de Nueva York, Nancy tuvo oportunidad de viajar a la ciudad de los rascacielos para asistir a Broadway y conocer en vivo y a todo color el pulso de la meca del teatro en el mundo.

En 1961 continuó sus estudios sobre lengua, cine y literatura en Lodz, en la República Popular de Polonia. Durante sus estadías en el extranjero N.C. conoció de primera mano la teoría y la práctica de los movimientos feministas, de las comunidades homosexuales, el socialismo europeo y por supuesto lo más actual en presentaciones escénicas, experiencias que le dieron las herramientas y la inspiración para su desarrollo profesional y aguerrido activismo en México.

A su regreso a nuestro país, N.C. comenzó a dirigir teatro. Su primera puesta en escena fue “Picnic en el campo de batalla” y también retomó su participación en “El cine y la crítica”, el programa radiofónico que le había dejado a Monsiváis mientras ella estudiaba fuera del país. También fue jefa de Producción en Radio Universidad, coordinadora de Cine Club en la máxima casa de estudios, además de publicar en revistas como Vogue, Revista de la Universidad, El Día, Siempre!, Excélsior, entre otros, en lo que sería el inicio de una carrera periodística que ejerció durante 25 años.


Por otra parte, en 1968 se convirtió en coordinadora de la Asamblea de Intelectuales y Artistas en apoyo del Movimiento Estudiantil. Labor que desarrolló junto con Monsiváis y que comprendía la redacción y publicación de los textos de los manifiestos. Y al respecto, el autor de “Días de Guardar”, describiría: “Tú (…) organizaste los domingos la lectura de poemas en la explanada de Ciudad Universitaria (en la UNAM), organizabas el contingente cultural en las manifestaciones. Y el 2 de octubre, junto con Beatriz Bueno y Luis Prieto saliste milagrosamente de la Plaza de las Tres Culturas.

En medio del cisma social y político que persistió en nuestro país a partir de la masacre estudiantil en Tlatelolco, en 1970 N.C. también comenzó a traducir, escribir y producir. Ese año estrenó en el Teatro El Granero “El efecto de los rayos gamma sobre las caléndulas”, de Paul Vindel. Obra que ganó un premio de la Asociación de Críticos de Teatro que así valoraron el trabajo de Nancy y las actuaciones de Carmen Montejo, Dunia Saldívar, Angelina Peláez y Conchita Martínez. Esa misma obra fue repuesta en 2012 bajo la dirección de Alberto Lomnitz y con la actuación de Laura Zapata, Elsy Jiménez y Tara Parra, sí, quien trabajó con N.C. en “Poesía en Voz Alta”.

El activismo homosexual mexicano vivía en efervescencia también influenciado por las revueltas de tres días desatadas el 27 de junio de 1969 en el Bar Stonewall, en Nueva York. A raíz del incidente, se creó el Frente de Liberación Gay y en las calles neoyorquinas se hablaba del poder gay (gay power), sin embargo, el 2 de octubre estaba muy presente y luego la represión militar de junio de 1971, forzó a las y los homosexuales en México a organizarse con un perfil muy bajo.

En 1971, N.C. comenzó reuniones en su departamento al sur de la CDMX, donde las y los asistentes discutían sobre la liberación homosexual. Y de esas reuniones nació el Frente de Liberación Homosexual de México (FLH). “En ese tiempo, había un esfuerzo por difundir el planteamiento de que la sexualidad no podía seguir analizándose como un tópico apartado de lo político…Los resultados de estas reuniones fueron exhortaciones que sembraron, en cierto número de participantes, conceptos importantes que en menos de 10 años dieron vida a un movimiento visible de lesbianas y homosexuales en la Ciudad de México, el cual propiciaría la fundación de otros grupos en el interior de la República”, explica la académica Adriana Fuentes en su tesis doctoral “Decidir sobre el propio cuerpo. Una historia Reciente del movimiento lésbico en México”, publicada en 2015.

Sin embargo, el camino para unificar visiones aun dentro del movimiento homosexual incluyó situaciones difíciles, tal como lo relata el escritor Braulio Peralta en su libro “Otros nombres del arcoíris” en un incidente entre José Maria Covarrubias, quien iniciaría la Semana Cultural Gay, y un grupo de lesbianas durante un día de campo. Se suscitó una discusión en la que Covarrubias se puso a orinar delante de todas llamándolas “Malditas marimachas, tortilleras», alegando que si «No podían mear paradas» no era su problema. Nancy, primero atónita y luego molesta, le propinó una cachetada y junto con el resto de las mujeres abandonó el campamento. El FLH se desintegraría en 1973 a raíz de que sus integrantes no encontraron solución a las diferencias entre mujeres y hombres homosexuales.

Pero la semilla del movimiento homosexual ya estaba en germinación y N.C. no quitó de su mente la convicción de que era tiempo de que la sociedad mexicana no mirara a las y los homosexuales como personas patológicas, anormales, amorales y perversas como los medios de comunicación las y los retrataban y por lo tanto su existencia no fuera criminalizada, estigmatizada ni satanizada.

En 1973, N.C. decidió dar el primer paso en poner el tema de la homosexualidad femenina en las pantallas de televisión mexicana, nada más y nada menos que durante el noticiero “24 Horas” de Jacobo Zabludovsky. Ese año, la administración de las tiendas Liverpool había despedido a un trabajador, por considerar que era homosexual, la activista fue invitada por Zabludovsky para hablar del tema y ella no sólo habló sobre los derechos de las minorías, sobre la homosexualidad sin prejuicios ni adjetivos, denunció la persecución de la que eran objeto las y los homosexuales, criticó las prácticas homofóbicas de las y los psicólogos, sino que también salió del clóset, al reconocer su lesbianismo.


No existe grabación del programa en cuestión, pero hay quienes aseguran que Jacobo le preguntó varias veces a N.C. si ella estaba segura de querer salir del clóset durante el mini debate, a lo que ella contestó afirmativamente. Por supuesto que hubo consecuencias que de manera jocosa, muy a su estilo, llegó a relatar la dramaturga: “Nadie se me acercó para agredirme, todo lo que recibí fueron felicitaciones, amabilidades, todo perfecto pero nadie me dio trabajo… O las amigas que se atrevían a salir conmigo, disminuyeron a la mitad o a la cuarta parte. Mi familia dijo: qué bien una participación nacional de esa envergadura, pero lástima que fuera para el tema de los jotos”.

Y como las razias para detener “mujercitos” y “raritos” y extorsionarlos no cesaban. En 1975, la poetisa, Luis González de Alba y Monsiváis redactaron un manifiesto en defensa de la comunidad titulado “ Contra la práctica del ciudadano como botín policiaco”, que contó con las firmas de apoyo d